Entre los años 2012 y 2014 la Caja de Jubilaciones incrementó la cantidad
de beneficiarios en un 6% o sea, a una tasa de crecimiento de 2,9%
promedio anual. Esta es una tasa equivalente a la crecen los empleados
públicos de la provincia y bastante superior al crecimiento de la población
(1% anual) o del empleo privado formal (0,8%). Muestra con mucha
transparencia que el sector público entrerriano es financieramente
inconsistente y que además compromete con su inconsistencia a toda la
economía privada. El empleo público crece a tasas que son 3 veces
superiores al crecimiento de la población y del empleo público formal, y la
cantidad de personas que viven de la Caja de jubilaciones para los
empleados públicos crece a similar tasa. Es imposible pensar que el
esquema sea sostenible. En primer lugar, porque las empresas privadas que
generan el valor agregado y los empleos productivos están rezagadas
respecto de la tasa a que crecen los que viven del sector privado. En
segundo lugar, porque cuando los empleados públicos dejan de trabajar, y
se jubilan, deben ser mantenidos por el sector privado. Si la tasa de
crecimiento de las personas que viven en condiciones de vida superiores es
3 veces mayor a la tasa a la que crecen los que deben pagar con sus
impuestos y su esfuerzo el sostenimiento de estos niveles de vida, resulta
claro que el esquema no es financieramente sostenible. En algún momento,
no lejano, el sector público devendrá inviable y con ello transferirá el costo
de su conducta al sector privado, que deberá con mayores exacciones
impositivas sustentar los derechos otorgados. Por eso, el futuro y el
progreso de Entre Ríos –aunque parezca exagerado– depende en gran parte
de las reglas de jubilación y pensiones de la Caja previsional entrerriana.
Bajo estas reglas de beneficios y financiamiento, la Caja está en
desequilibrio por definición; y así lo demuestran también los números
fiscales de la provincia. En el Cuadro 6 se presentan los datos que reporta
la Caja de Jubilaciones y Pensiones provincial en concepto de ingresos
previsionales y prestaciones de seguridad social. Allí se observa, en primer
lugar, que el déficit es creciente. Ciertamente, que entre los años 2007 y
2010 el déficit ascendió de 4.6% de los ingresos a cerca del 15% de los
ingresos, aunque en los últimos años, disminuyó al 12% aproximadamente.
En los últimos años, a partir del 2012 el déficit de la Caja osciló en el 12%
de sus ingresos. De todas formas, es un nivel alto. Para dar una idea de
magnitud, a esta tasa de déficit, cada 7-8 años la Caja deberá ser auxiliada
con una magnitud de recursos equivalentes a aproximadamente el 100% de
los ingresos de un año.